Básquet, Opinión

Opinión: Mesura de madurez

Creció en Santa Paula, es sinónimo del club y ahora apunta a un apoyo logístico del básquet celeste. Juan Manuel Rivero quiere ver crecer la entidad como la entidad lo vio crecer a él.

 

Por Jorge Pablo Piccolo.-

Pablo Gentine junto a Juan Manuel Rivero durante la conferencia presentación del apoyo y continuidad al proyecto del básquet de Santa Paula.

Hay un momento en la vida que el click de la madurez se hace presente. Algunos un tiempo antes, otros en el momento justo y varios aún buscan el botón sin buscarlos. Su historia tiene mucho que ver con las dos primeras afirmaciones, eso está claro, pero no deja de apagarlo para sentirse un rato parte de lo que alguna vez vivió en su infancia.

Allí radica su postura, su mesura de madurez, su devolver lo recibido. No se sube al pedestal más alto porque no lo necesita, él es el pedestal para que otros encuentren la manera de avanzar.

Pensó y recordó la lucidez con la que Rodolfo marcaba historia con la camiseta de Santa Paula, se imaginó allí tal cual otros lo hacían en su momento y si bien se calzó la celeste una y mil veces, su vida deportiva profesional lo llevó lejos pero mirando siempre atrás para saber de donde salió para saber donde va. Como Hansel y Gretel puso miguitas de pan y se encargó de volver por la misma senda para que nadie se las coma.

Juan Manuel Rivero pensó que la mejor manera de regresar de la distancia era apoyar un proyecto de base y fomentarlo. No anunció locuras, fue claro en sus conceptos y objetivos y, como lo demostró en su carrera deportiva, hizo los pick & roll con seguridad. Si él llegó, otros también. Si él aprendió en la cantera de Santa Paula, otros también. Si él entendió el juego, otros también lo pueden hacer.

Optó por un sinónimo de Santa Paula para darle una extensión al cuadro sinóptico. La flecha apuntó al hombre parco de barba que en sus épocas de jugador defendió la camiseta de Santa Paula como si lo hubiera ello el mejor de los Comelli.

Sabe que su figura, tanto la de él como la de Bollecich, significa mucho para el básquet de la ciudad y también del país. En su mejor momento deportivo, más allá de no haber podido alcanzar el título con Atenas, Rivero demuestra además que es su mejor momento de madurez para apoyar a los dirigentes del Club Atlético Santa Paula de Gálvez y que su historia no quede sólo en el Pitu que es.

Además sabe que lo deportivo va de la mano de lo económico y que el proyecto forma parte de lo mismo. Que golpear puertas y achicar distancias con empresas y empresario es importante tanto como las indicaciones de Paul o de Fabián a los chicos, los mismos que van a entrenar día a día y se ilusionan con ser lo que hoy son un Chapu Nocioni, un Javier Ceci, o un Pablo Pérez.

También en esa lista de ejemplos está Rivero, con las raíces fuertes, con el tronco erguido para no caer, con las ramas extendidas hacia todos lados y con la semilla apuntando a Gálvez, a Santa Paula.  Es que donde la tierra dio buenos frutos, los frutos saben que allí la fertilidad es mayor.

El proyecto está en marcha desde hace unos años y necesitó de trabajo. Todo lo que es grande se consigue con el paso del tiempo, con un desarrollo de ideas, con un esfuerzo diario. Todo lo importante necesita maduración y Rivero lo entendió, por eso llegó con el objetivo de aportar la mesura para madurar.

Tags:

Sin Comentarios todavía.

Agregue su respuesta